Día de acción de gracias, otra borealidez. Un poco que me resbala, pero después de varios años la cultura se filtra por los poros, igual que la humedad del ambiente. Aunque no estoy vestido de peregrino, ni comiendo pavo, ni engordando frente a un televisor mirando un partido de fútbol americano. La absorción cultural tiene sus límites…
Casi todas las fiestas – repletas de connotaciones culturales, civiles, políticas, religiosas, morbosas, genocidas – son y han sido una excusa para juntarse con los afectos, tomarse un par de días libres y hasta intercambiar regalos, pero no para reflexionar sobre el motivo de la fiesta en sí.
La natividad, el nacimiento de un bebé engendrado misteriosamente sin colaboración masculina (¿una especie de fantasía lésbica?), porque los angelitos y el espíritu santo supuestamente no tienen sexo. Aunque dios parece que es varoncito, a juzgar por los rasgos, la barba y la excesiva testosterona. A mi me confunde todo esta cuestión.
Escrito por LouCid