Día de acción de gracias, otra borealidez. Un poco que me resbala, pero después de varios años la cultura se filtra por los poros, igual que la humedad del ambiente. Aunque no estoy vestido de peregrino, ni comiendo pavo, ni engordando frente a un televisor mirando un partido de fútbol americano. La absorción cultural tiene sus límites…
Casi todas las fiestas – repletas de connotaciones culturales, civiles, políticas, religiosas, morbosas, genocidas – son y han sido una excusa para juntarse con los afectos, tomarse un par de días libres y hasta intercambiar regalos, pero no para reflexionar sobre el motivo de la fiesta en sí.
La natividad, el nacimiento de un bebé engendrado misteriosamente sin colaboración masculina (¿una especie de fantasía lésbica?), porque los angelitos y el espíritu santo supuestamente no tienen sexo. Aunque dios parece que es varoncito, a juzgar por los rasgos, la barba y la excesiva testosterona. A mi me confunde todo esta cuestión.
El día de la raza o de la hispanidad, un plato tan difícil de definir y digerir. Dos culturas que se encuentran, se pelean, se matan, se inflingen las peores crueldades. La cultura dominante impone sus creencias, se lleva el oro y las baratijas. Y ofrece a cambio un complejo legado de culpa y vergüenza católica.
Los festejos del orgullo gay, reunión anual para bailar semidesnudos sobre un trailer al ritmo de la música disco. ¿Desfilando para defender el sexo desenfrenado o mostrando a la comunidad que queremos ser aceptados tal como somos y estamos orgullosos de ello?
Hasta el día internacional del amigo tiene detrás una historia de lo más interesante que casi todo el mundo ignora (yo también) pero cada veintedejulio hay una obsesión en masa por ¡¡¡juntarse, juntarse, juntarse!!!! Y no se festeja en ningún otro lado. En serio, los argentinos no inventamos las empanadas, los alfajores o el dulce de leche. No inventamos prácticamente nada, con la notable excepción del Día del Amigo. La corrupción ya la habían inventado mucho antes del Primer Triunvirato.
En el día de acción de gracias estoy agradecido. Gracias a la vida, que me ha dado tanto. Me dio sonrisa de Mona Lisa y me dio la emoción en llanto. Me dio la oportunidad de nacer y renacer, cada vez un poco más golpeado y mucho más fuerte. Para dar gracias voy a tomar prestadas palabras de una de las artistas más esquizofrénicas que conozco, lo cual no le quita ningún merito artístico.
Thank you for hearing me (Gracias por escucharme)
Thank you for loving me (Gracias por amarme)
Thank you for seeing me (Gracias por verme)
And for not leaving me (Y no dejarme)
Thank you for staying with me (Gracias por quedarte conmigo)
Thanks for not hurting me (Gracias por no lastimarme)
You are gentle with me (Vos sos dulce conmigo)
Thanks for silence with me (Gracias por el silencio conmigo)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Thank you for holding me (Gracias por abrazarme)
Thank you for helping me (Gracias por ayudarme)
Thank you for breaking my heart (Gracias por romperme el corazón)
Thank you for tearing me apart (Gracias por deshacerme en pedazos)
Now I have a strong, strong heart (Ahora tengo un fuerte, fuerte corazón)
Thank you for breaking my heart (Gracias por romperme el corazón)
Gracias…totales.